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Escribir es una forma de escapar
Ailin Encalada
Buenos Aires - Argentina
Lectora compulsiva hace demasiadas primaveras. Escritora.
Escribir es una forma de escapar, de liberarse y de pensar. Imaginar es volar hacia otros mundos, y los libros son los puentes que nos unen a ellos.
Escaparse de la realidad no está bien, pero, sin embargo, suele ser necesario. ¿Por qué no escaparse entre líneas? ¿Por qué no escaparse con una pluma en la mano?
Seamos leyenda. Seamos tinta. Tinta que complete miles de páginas del libro de la vida.
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Escribir es una forma de escapar


"Cuídate de los que saben escribir, pues tienen el poder de enamorarte sin siquiera tocarte"
"Los libros son puentes que unen mundos"
Escribir es una forma de escapar, de liberarse y de pensar. Imaginar es volar hacia otros mundos, y los libros son los puentes que nos unen a ellos.
Escaparse de la realidad no está bien, pero, sin embargo, suele ser necesario. ¿Por qué no escaparse entre líneas? ¿Por qué no escaparse con una pluma en la mano?
Seamos leyenda. Seamos tinta. Tinta que complete miles de páginas del libro de la vida.
No nos quedemos en sueños.
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Lejanía



Lejanía

 El viento agitaba el aire, hacía a las nubes avanzar más de prisa y provocaba el susurro constante de las amarillas hojas de los árboles; algunas de ellas se estiraban, tratando de que la fuerte brisa las elevara hacia los tonos rojizos del atardecer del cielo. Otras, las que no querían desprenderse de su familia, empujaban con fuerza para abajo, tratando de soltarse de las ramas para descansar en el suelo junto a sus hermanas ya caídas.

 Los edificios que podían observarse desde las azoteas de esa cuadra, a pesar de hallarse lejos, parecían monstruos de cemento al contrastar con las sencillas construcciones a base de paredes de ladrillos color ocre y con techo de tejas, que descansaban sobre las angostas veredas de baldosas cuadriculadas. Esas baldosas contenían en su memoria más de novecientas pisadas, botas de taco chino y pies descalzos habían caminado sobre ellas, dejando algunas partes más pulidas que otras y haciendo notar pequeños huecos en las intersecciones de cemento. En las paredes, si se prestaba atención, cosa que escaseaba, se podían distinguir las siluetas de varias muchachas que se habían dejado llevar hasta el firmamento, sintiéndose libres reclinadas sobre dichos muros, sintiendo que solo el amor existía.
 Poca gente transitaba aquella calle de adoquines azules, con arena a los costados y con tan pintorescas casas. Para ser más exactos, poca gente la veía. La mayoría de las personas que pasaban por allí ni siquiera levantaban la vista al cruzar por sus esquinas, porque la avenida que transcurría cerca los distraía con sus fuertes ruidos, sus luces y sus bocinazos, además, por supuesto, de los gritos de enojo de los apurados conductores con caras largas, que sin saber guardar sus problemas personales, buscaban cualquier tipo de pretexto para desahogarse con los peatones y así cubrían con sus chillidos el sonido de cualquier otra cosa. Todo esos motivos no dejaban lugar a la simple observación de la belleza, propia de un barrio acogedor, que en este caso, existía en esa tranquila manzana. Era curioso y a la vez alarmante, ¿No les parece? Que la alteración del mundo no permitiera ver la paz.
 Aunque pocos lo sabían, esos adoquines azules tenían para contar mil y una historias, con distintas tramas y distintos finales, pero atrapantes por igual. Habían visto nacer y terminar amores. Se habían calentado con el sol de un pleno mediodía de verano y se había enfriado con la fría nieve de una helada noche de invierno. Sobre ellos habían llovido lágrimas y habían quedado guardados ecos de risas. Esos adoquines podrían haber hablado y las mismísimas montañas se hubieran agachado pretendiendo oír aunque fuera un resquicio de sus cuentos. Pero no lo hicieron. No hablaron porque nunca nadie tuvo tiempo de detenerse un minuto de su ajetreada vida a escucharlos. Era curioso y a la vez alarmante, ¿No les parece? Que la alteración del mundo no permitiera ni siquiera disfrutar de un simple relato.


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